Mirador

NORTE

 

En dirección norte se divisa la característica Sierra de Alcarama perteneciente al sistema Ibérico y que puede entenderse como la linde natural entre la provincia de Soria y la Comunidad de la Rioja. Destacan sus profundos barrancos y las hoces de los ríos Alhama, Linares y Añamaza, especialmente en los términos municipales de Cornago, Cervera y Aguilar del Río Alhama. Son comunes el monte bajo esclerófilo, los hábitats rocosos formando acantilados de interior de gran altura.

 

Cabe destacar la presencia de sus máximas cotas, representadas en:

  • Alcarama (1531 m.)
  • Alto de la Nevera (1.365 m.)
  • Alto de la Paroñera (1.454 m.)
  • Calderón (1.511 m.)

 

Para alcanzar la Sierra de Alcarama es preciso cruzar el río Alhama, afluente de la margen derecha del río Ebro. La vega del río Alhama adquiere un especial valor sentimental para los habitantes del Valdelagua, pues es allí donde, gracias a sus aguas, conseguían desarrollar el cultivo de regadío, tan ansiado en la llanura. Un complejo entramado de acequias, azudes y tajaderas conseguían reconducir el agua para regar, en función del día de la semana, las Huertas de nuestros antepasados.

 

 

 

ESTE

 

Teniendo una de las mejores vistas del pueblo de Valdelagua, en lontananza se adivina el Alto de las Talayas y el de la Bandera (vértice geodésico con inmejorable valor paisajístico). En el valle, el río atraviesa la localidad de Cigudosa. Siguiendo el sentido horario, y con Castilruiz a la vista, podemos imaginar la peculiar carretera que lo une a San Felices, último municipio soriano antes de adentrarnos en dominios riojanos. Dejando el terreno más escarpado, se nos presenta la llanura característica de las tierras de Ágreda, con Añavieja, Dévanos, Muro, Matalebreras, etc. Tierra de cereal y rectas interminables.

 

Finalmente nos topamos, en las faldas del Moncayo, con municipios como Vozmediano, Aldehuela de Ágreda y Cueva de Ágreda. Dichas localidades amurallan al imponente Moncayo que, con sus 2314,30 m s. n. m., es la máxima cumbre del sistema Ibérico y uno de los picos más relevantes de la península ibérica. Innumerables son las leyendas que versan sobre él, así como la gran cantidad de rutas y senderos que nos llevan a su cumbre, siendo la más común la que parte del Santuario de la Virgen del Moncayo. La riqueza vegetal y faunísticas es inigualable convirtiéndose, y compartido con la provincia de Zaragoza, el pulmón de la comarca de Tierras Altas.

 

 

 

SUR

 

Dejando en la lejanía pueblos como Ólvega, Montenegro o Fuestestrún; podemos divisar Trébago a las faldas de la Sierra del Madero. Es dicha sierra la que, al sur, no nos permite ver la ingente llanura de las tierras de Gómara, parte de la Castilla escrita por Machado y Bécquer condensada en enormes extensiones de cereal y solitarias carrascas.

 

La Sierra del Madero delimita la Tierra de Ágreda y recientemente ha sido fruto de la proliferación de aerogeneradores que aprovechan los cerros para abastecer la central eléctrica que se observa a las faldas de los montes de Trébago. Los robledales, hayedos y encinares son ricos en fauna y vegetación, contienen un amplio entramado de senderos y caminos pecuarios para realizar infinidad de rutas de cicloturismo o senderismo. Se ha convertido también en un importante activo para los amantes de la micología, pues se pueden encontrar setas y hongos durante buena parte del año. Como principales cerros que se divisan antes de llegar a la carretera nacional N-122 que une Zaragoza con la capital soriana, cabe destacar el Alto de la Modorra y el Prado Caballero con 1.454 y 1.457 metros respectivamente.

 

 

OESTE

 

Finalmente, con la mirada puesta en la capital de provincia, Soria, el Madero sigue haciendo de barrera visual para no dejarnos vislumbrar la ruta alternativa a la carretera nacional 122 para llegar a orillas del Duero. Desde el paraje de la Fuente la Casa, abrevadero para caballerías y ganado, se asciende por una entretenida carretera que atraviesa pueblos entrañables y de gran belleza como El Espino, Suellacabras, Narros, Renieblas, etc. Suellacabras es precisamente el origen del río Alhama que posteriormente pasa por Magaña, localidad con castillo a la que se puede llegar desde Almajano realizando un recorrido circular entrañable.

 

Finalmente, cabe destacar que todos los parajes, montes y veredas que desde aquí se atisban están poblados por una fauna y flora envidiable, confiriéndole al entorno una excelencia y pureza perdurables. En cuanto a vegetación se puede encontrar pino, encina, olmo, chopo y roble. Por su parte, el sotobosque está poblado principalmente por plantas y arbustos como tomillo, romero, retama, aliaga o salvia entre muchas otras. Brincan entre la maleza especies autóctonas como el ciervo, el corzo, el jabalí, la comadreja, la liebre, el conejo, la perdiz roja, el erizo, la garduña, el gato montés, la gineta, el lirón careto, el tejón o el zorro, entre infinidad más.

 

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